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martes, 30 de noviembre de 2010

Biografía escolar, por Claudia González Veloz

Biografía escolar.

1990- 1991 Jardín de infantes “Franca Cantero“, Sala Amarilla (de cuatro y cinco años)

De esta etapa no recuerdo mucho, solo recuerdo fielmente el primer día, : el jardín funcionaba en un galpón tinglado de una sociedad de fomento, las salitas estaban hacia la derecha de la entrada y eran reparticiones con vidrios que daban al patio techado, lleno de juegos de plaza, gomas de camión, aros, colchonetas y trabajitos de los chicos. Ese día recuerdo que al entrar a la sala, la señorita cerró la cortina y yo mire desde dentro a mi papá, el no paraba de saludarme y ¡no se iba!, así que yo terminé de cerrar la cortina y listo, me olvidé de mi papá. Tengo grabada la imagen de la señorita Susana, una maestra alta, elegante, que usaba tacos y usaba muchos collares. Esta señorita que tanto me quería y me peinaba, me tenía horas encima suyo, y así fue que al cabo de unos meses fue sacada del cargo, por quejas de padres (por el favoritismo hacia algunos chicos y ciertas actitudes discriminatorias hacia otros) y mi maestra empezó a ser la Señorita Mónica, la hija de Cristina, quien será mi señorita de sala de cinco, de Cristina recuerdo mucho sus cuentos en las colchonetas, la hora de la siesta, como nos cantaba bajito y me tranquilizaba; además de recordar el libro que nos hizo con trabajitos fotocopiados, el cual ya me aburría y yo dedicaba el tiempo de ocio en el jardín, para llenar sus márgenes con oraciones y sumas recién aprendidas. Cristina al ver mis “tareas extras” me decía “No te apures Claudita, hacé lo que te pido, esto es de nenes más grandes” y yo ya había hecho lo pedido y más.

1992- Escuela n° 30 “Holanda”, Primer grado.

En este año ingresé a primer grado, llena de expectativas, recuerdo que varios días antes no dejaba de probarme el guardapolvos y de revisar mi mochila roja y blanca de Blancanieves, regalada por mi tío y que estaba llena de útiles, algo que me encantaba en ese momento y aún hoy sigo teniendo el mismo interés por las casas de venta de útiles escolares. Ese año conocí a muchos compañeritos que me acompañaron en su mayoría hasta la finalización de la secundaria. A pesar de que mi maestra, María del Carmen, era muy buena, lo único que recuerdo de ese año es una pedrada en la cabeza, que me dieron en el recreo. El enojo de mi papá, las miradas asombradas de todo el colegio al verme llena de sangre, el desmayo de mi compañera Débora y la ambulancia que me llevó a la sala. Luego recuerdo que la Srta. María del Carmen me visitó los días de reposo en mi casa. También recuerdo con felicidad el libro que usábamos, se llamaba Evaristo va a la escuela, era recortable y con actividades que hoy en día comparo con los manuales de primero y no se si Evaristo era muy básico, o los libros actuales son muy complicados.

1993- Segundo grado.

De este año no tengo recuerdos, solamente que a mediados de año me fisuré el tobillo en casa y falté bastante, así que la Srta. María del Carmen, que continuó siendo mi maestra en este año, iba a mi casa día por medio a verme, me llevaba caramelos y la tarea, yo la esperaba ansiosa. También recuerdo que siempre me sentaba con David, un chico pecoso que vivía en el fondo de mi casa y a quien tenía que ayudar con las tareas, eso me enojaba mucho. También recuerdo el libro que usábamos, se llamaba Naranjito.

1994- Tercer grado.

De este grado recuerdo a la Srta. Ángela, sus juegos matemáticos, las tablas de multiplicar, sus carteles de recordatorio de los temas que íbamos viendo, pegados en “la pared de las matemáticas”, sus labios pintados de rojo, su corte carré, mi hábito por la lectura y los chistes de mis compañeros que me decían “vos te comes los libros”, el coro y la biblioteca. También recuerdo la feria de ciencias, en la que hicimos un terrario y expusimos con un grupo de compañeros (seis en total) como eran las capas de la Geósfera, cosa que aún hoy recuerdo, así como también la pollera de jean y la camisa floreada que vestí ese día. Ese año usamos el libro Naranjito.

1995- Cuarto grado.

Este año empezó distinto, ya que no tenía muchas ganas de ir porque sabía fehacientemente que iba a tener a la Srta. Marta, una maestra que era tan estricta que había hecho llorar a mi hermana varias veces. Aunque con el correr del tiempo la quise y es gracias a esta maestra que no poseo demasiadas faltas de ortografía, porque ella enfatizaba su labor en la correcta escritura y es por esto que teníamos además de la carpeta, un cuaderno de ortografía, en el que ante cada falta detectada por ella, debíamos transcribirla, buscar su significado en el diccionario, armar familias de palabras, recortar letra por letra de la palabra, copiarla en 5 renglones y hacer 3 oraciones con dicha palabra. A principio de año me llevaba a casa el cuaderno con 5 faltas diarias y a los tres meses, creo que por trauma, deje de llevarlo diariamente, aunque hasta diciembre el cuaderno se siguió completando. Este cuaderno no era el único, además teníamos uno de caligrafía, en el que escribíamos con pluma y otro de refuerzos matemáticos. Lo mas notable de esa maestra es que tenía 60 años y decía no querer jubilarse, con ella nos poníamos de pie cuando entraba al aula y en las fechas patrias, cantábamos en el aula, las marchas alusivas a la fecha, estas eran algunas particularidades de esta maestra pero lo que recuerdo con risa, es el libro que usamos con ella, sería muy largo de describirlo, pero para resumir era de Editorial Kapelusz, del año 1980 y las palabras raras que usaba la maestra, como por ejemplo “hecatombe” y “debacle” cuando nos portábamos mal, que tanto a mis compañeros como a mí, nos hacía reírnos hasta el llanto.

1996- Quinto grado.

Este es el año que mas recuerdo, por las maestras que tuve y por mis compañeros, este año tuve dos maestras separadas por áreas, Susana en Lengua y Ciencias Naturales y Betina en Matemáticas y Ciencias Sociales, es de Betina que tengo más recuerdos y son gratos. Lo mas notable de este año son las clases de debate, propuestas por Susana y Betina una vez por semana, para tratar temas que nosotros elegíamos, recuerdo mucho una clase sobre las cargadas entre mis compañeros y otra sobre sexualidad.

1997- Sexto grado.

De este año recuerdo muy poco, solamente el viaje de egresados a San Bernardo, a una maestra suplente que tuve por dos meses, pero no recuerdo a las maestras titulares. Además, recuerdo un festival que se realizó en la escuela, en Noviembre, para recaudar fondos, allí el espectáculo lo hicimos los cuatro grados que estábamos en sexto, tanto del turno mañana como del turno tarde. Nosotros hicimos del Grupo Sombras, los chicos eran los músicos y las chicas las bailarinas, al público les gustó tanto nuestro espectáculo que pidieron otra y otra, tanto fue el éxito que terminamos bailando cinco canciones extra.
Este año fue terrible para mí, porque me enteré que no pasaba a séptimo, sino que seguíamos en la primaria ¡tres años más! Se había implementado el plan educativo de la EGB.

1998- 1999 Séptimo y octavo año.

De estos años solo recuerdo a mis profesores, el profesor Penna, de Inglés, un señor hippie, muy simpático y las clases de no aprender nada que nos daba; la profesora Armentano, de plástica y el borrador que le tiré un día, además de la primer amonestación que tuve. También recuerdo a mi preceptor, Adrián, con quien hasta hoy tengo una relación de amistad. Lo mas feo de esos años fue que empecé a tener compañeras nuevas, que tenían dos o tres años mas que yo y me causaban tantos problemas, que me hacen tener un recuerdo amargo de esa época. Una de ellas, Nadia, a la salida de clases, me agarró de los pelos y en la escuela no hicieron nada. Mi mamá enojada, decidió cambiarme de escuela por la discriminación que sufría de parte de este grupo de chicas y la falta de acciones de parte de la institución.

- 2000- Noveno año. Cursado en el Instituto Medalla Milagrosa.

Son pocos los recuerdos escolares que tengo de esta nueva escuela, recuerdo con claridad a mis compañeros con quienes hasta hoy mantengo contacto. La directora, una mujer excelente, las monjas sacándome el esmalte de uñas, las misas aburridas, el levantarme la pollera, los profesores y la preceptora que me tenía de punto, mis compañeras que nos hacían a un lado a mi grupo de amigas y a mí, por venir de colegios del estado. y el pase libre que me dieron a fin de año, por no “haberme adaptado a la institución”.

2001- 2002. Primer y Segundo año del Polimodal.

Estos año volví a mi antiguo colegio, aunque ahora en el Polimodal, me reencontré con mis amigos de la primaria y las chicas problemáticas ya no estaban ahí, además yo ya estaba más grande y aunque problemas siguieron habiendo, los enfrentaba de otra manera. Estos dos años fueron muy lindos, tuve grandes profesores de los cuales aprendí mucho, el mejor fue el de Historia, se llama Alejandro Poverene, lo tuve hasta finalizar el polimodal. También recuerdo a mi preceptor, Alberto, quien integraba una banda de rock, llamada “Los Robertos”, banda que seguíamos cuando tocaban. En cuanto a mis compañeros armamos un grupo hermoso, integré el Centro Escolar, empecé un Taller de Vida Política, que me hacía sentir una Che Guevara en versión femenina y sin barba. En segundo año de secundaria, a los 16 años aproximadamente, para el mes de Junio, me entero que estoy embarazada, la escuela me apoyó muchísimo pero no me sentía cómoda de seguir cursando de mañana con la panza y, como asumí que mi vida, iba a cambiar rotundamente a partir de ese entonces, creí conveniente seguir cursando de noche, aunque dejar a mis compañeros me resultó difícil, además de dejar las salidas con ellos y toda la vida adolescente. Mis padres respetaron mi decisión y en septiembre empecé a cursar en el polimodal nocturno, en donde encontré muchos compañeros y compañeras en la misma situación que la mía, con hijos, embarazadas, trabajando, eso me hizo sentir bien, además de que con mi cambio de turno hubo cinco compañeros que se cambiaron conmigo y que lo hicieron, según ellos, para no dejarme sola. Al que más recuerdo, es a un profesor llamado Millán, quién me aconsejaba mucho y en el polimodal nocturno fue mi regente, él fue quien más me insistió en que yo tenía facultades para la docencia y me insistía en que no aflojara por lo de mi hija, que siguiera estudiando.

2003- Tercer año.

Ya con la bebé en brazos, que había nacido el 20 de febrero de ese año., Empecé mi último año de polimodal. Este año se me hizo muy difícil, en los recreos mi mamá me traía con mi cuñado a Belén, para que le diera el pecho. Así fue todo el año, porque Belén era muy demandante, recuerdo la paciencia de mis profesores y la consideración que me tenían con las faltas, las buenas notas que tuve en las materias que pude cursar y, que, con bastantes complicaciones, además de estar conviviendo con el papá de Belén, que se ocupó mucho de que yo terminara de estudiar, pero que al estar lejos de mi mamá empecé a priorizar otras cuestiones. Con esfuerzo pude terminar mis estudios, pero con muchas materias que me quedaron para rendir, por no poder cursarlas, fueron cinco en total. Estas materias las terminé de dar en el año 2005.

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